Uncategorized Cristo sólo murió una vez. Explicación del sacrificio de la Misa

Cristo sólo murió una vez. Explicación del sacrificio de la Misa

Dentro del estudio apologético sobre la Eucaristía, surge un dilema respecto al término «sacrificio» aplicado a la Santa Eucaristía, pues dicho término genera un  fuerte rechazo por parte de no católicos, que ven en él, una sería oposición al único Sacrificio de Cristo. Esto se deriva en el entendimiento de no católicos sobre lo expresado en el Catecismo de la Iglesia:

La Eucaristía es, pues, un sacrificio porque representa (= hace presente) el sacrificio de la cruz.

Sin esforzarse en un mejor análisis, esta expresión es el caballo de Troya que inmediatamente usan para enfrentar a este pasaje:

pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados (Heb 10, 11)

De ahí se deduce que sea anti-bíblico que los católicos expresemos que la Misa sea un sacrificio.

Lo primero que debemos hacer es entender qué significa la palabra «sacrificio». Según la RAE:


sacrificio.

(Del lat. sacrificĭum).

1. m. Ofrenda a una deidad en señal de homenaje o expiación.

2. m. Acto del sacerdote al ofrecer en la misa el cuerpo de Cristo bajo las especies de pan y vino en honor de su Eterno Padre.

3. m. Matanza de animales, especialmente para el consumo.

4. m. Matanza de personas, especialmente en una guerra o por una determinada causa. La revolución 


De la definición 1, tenemos claro que en este caso, la ofrenda es el mismo Cristo, pero que se da según la definición 2. ¿Cómo entonces es que se llaman tanto la Misa como la Cruz, «sacrificio», y a la vez no ser diferentes sino el mismo?

El término «sacrificio» en el A.T representa un sinnúmero de ceremonias, en donde el elemento común, es el derramamiento de sangre y muerte de un animal. Según la Enciclopedia Católica, esto obedece a un modo de sustituir los sacrificios humanos, muy comunes en otras religiones antiguas: El ofrecimiento de la sangre de una bestia en lugar de una vida humana tuvo su origen en la profunda idea de substitución. Y tuvo su justificación en las metafóricas referencias proféticas al único sacrificio vicario ofrecido por Jesucristo en el Gólgota. 

Esto lo vemos por ejemplo en (Lev 3, 1), en donde se dice:

Si su ofrenda es un sacrificio de comunión, si lo que ofrece es vacuno, macho o hembra, ofrecerá ante Yahveh una res sin defecto.

El término hebreo para «sacrificio» es zebah, que siempre se usa para términos religiosos. Así, los judíos estaban familiarizados con los sacrificios, y estos, cuando eran por el pecado, debían reconciliar a Dios con el pueblo, a través del sacerdote (Lev 4). Pero con el tiempo, el pueblo de Israel perdió el sentido verdadero del sacrificio, volviéndose algo que Dios rechazaba en ocasiones:

Yo aborrezco, desprecio sus fiestas, y me repugnan sus asambleas.
Cuando ustedes me ofrecen holocaustos, no me complazco en sus ofrendas ni miro sus sacrificios de terneros cebados. (Miq 5, 21-22). Ver también (Is 1, 11-13); (Jer 6, 20)(Miq 6, 6-8)

Ya para el tiempo de Cristo, él mismo citará al profeta Oseas:

Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores». (Mt 9, 13)

Pero el sacrificio de Jesús es singular, irreductible, trasciende todas las categorías de los sacrificios antiguos, realiza la plenitud espiritual del holocausto, del sacrificio de comunión y del sacrificio de expiación.

La Última Cena tuvo carácter sacrificial

Un punto importante es preguntarnos si la Última Cena, en donde Cristo instituye la Eucaristía para nosotros los católicos, tuvo carácter sacrificial o no. 

Lo primero es recurrir a los Evangelios para descubrir la profundidad y la riqueza a este respecto; los relatos de la Última Cena siempre están relacionados con la muerte de Cristo en la Cruz y su valor salvífico para perdón de los pecados:

Mateo:

Beban todos de ella (copa de vino), porque esta (copa de vino) es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados. (Mt 26, 27-28)

La cita de Mateo conecta la Última Cena con el sacrificio en la Cruz, pues la copa que beberán los Apóstoles en la Cena, es la sangre que se derrama para perdón de los pecados, y esa sangre se derrama es en la Cruz del Calvario (1 Pe 1, 19) y nos obtiene el perdón de nuestros pecados.

Lucas:

«Y tomando el pan, dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo (el pan), que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. (Lc 22, 19) (Versión Reina Valera)

pues en griego es: καὶ λαβὼν ἄρτον εὐχαριστήσας ἔκλασεν καὶ ἔδωκεν αὐτοῖς λέγων· τοῦτο έστιν τὸ σῶμα μου [[τὸ ὑπὲρ ὑμῶν διδόμενον· τοῦτο ποιεῖτε εἰς τὴν ἐμὴν ἀνάμνησιν.

La palabra «didomenon» que es traducida por la RV como (dado) y que nos da a entender que fue un hecho ejecutado y consumado en la Cena, es el problema de los protestantes. Esta palabra griega está en participio del presente, es decir: que se está entregando; es una acción que sólo terminará en la Cruz del Calvario. Por eso el sentido sacrificial de la Cena está ligado absolutamente al Sacrificio de la Cruz.

Si la Última Cena fue una Pascua, entonces…

En la misma cita de San Lucas hay otro punto que muestra el claro carácter sacrificial de la Última Cena; la expresión: en memoria mía. Los protestantes cuando leen en español esta expresión se imaginan que lo que Dios les pide es como hacer una obra de teatro donde deben imitar la escena, como un homenaje o recuerdo. Esto no parte de algún fundamento bíblico, sino que es herencia del protestante Zwinglio, quien en este punto se oponía a Lutero. Una de las páginas protestantes:

Lutero y Zwinglio no se pueden encontrar porque su comprensión de las cosas es demasiado distinta: Lutero considera que Zwinglio es un renegado de la Reforma, un exaltado. Y Zwinglio tiene la impresión de que Lutero se ha quedado a mitad del camino. Ambos redactan una serie de escritos opuestos sobre la Santa Cena, en parte concientemente uno contra el otro, p.ej. Lutero: Contra profetas divinos, sobre imágenes y sacramentos (1525); Zwinglio: Una aclaración acerca de la Cena de Cristo (1526); Lutero: Que las palabras de Cristo «Esto es mi cuerpo» etc. se mantengan firmes contra los espíritus exaltados (1527); Zwinglio: Que las palabras «Esto es mi cuerpo» etc. mantengan eternamente su sentido antiguo (1527). 
Convocados por el príncipe Felipe de Hesse, en octubre de 1529 Lutero y Zwinglio se encuentran en una discusión sobre religión en Marburgo, la que finalmente fracasa: los dos reformadores logran consenso en todos los puntos menos en el de la Eucaristía. Pero se puede decir incluso que el disenso sobre la Santa Cena revela otros disensos ocultos.

La palabra que en español se tiene por memorial es «anamnesis», y aun cuando también significa «recuerdo» o «remembranza», El diccionario protestante Strong expresa:

Afines: 364 Anamnesis (de 363 / anamimnḗskō, «traen a la mente») – correctamente, recuerdo deliberado, hecho para apreciar mejor los efectos (resultados esperados) de lo que sucedió; activa, recuerdo presentado como un memorial (el sacrificio – memorial) 

La palabra «anamnesis» es encontrada en la Traducción griega del AT en la siguiente cita:

kai en taiv hmeraiv thv eufrosunhv umwn kai en taiv eortaiv umwn kaien taiv noumhniaiv umwn salpieite taiv salpigcin epi toivolokautwmasin kai epi taiv qusiaiv twn swthriwn umwn kai estai umin anamnhsiv enanti tou qeou umwn egw kuriov o qeov umwn

Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos y sobre los sacrificios de vuestras ofrendas de paz, y os serán por memorial ( anamnesis) delante de vuestro Dios: Yo Jehová vuestro Dios. (Num 10, 10) (Reina Valera)

¿Qué nos quiere decir Cristo cuando nos manda a hacer memorial de la Cena, y usa la misma palabra que utiliza el AT para el memorial de los sacrificios y holocaustos? ¿Es simplemente un recordar un hecho que está en el pasado? Será que insistirán algunos en negar el sentido sacrificial de la Última Cena ante tales evidencias?

Otra cita, Lev 24, 7 decía en la Reina Valera 1909:

Pondrás también sobre cada orden incienso limpio, y será para el pan por perfume, ofrenda encendida á Jehová. (Lev 24, 7) Esta versión protestante traduce memorial por perfume. Pero la versión 2010 ya muestra:

Pondrás también sobre cada orden incienso puro, y será para el pan por memorial, ofrenda encendida a Jehová. Corrige esta traducción que hacía perder el sentido real del memorial. 

Este término es siempre mostrado en la Escritura como un ofrecimiento a Dios. Los israelitas así entendían la Pascua; ellos volvían a vivir la salida de Egipto, sentían como si cada generación estuviera saliendo de Egipto. Según la Mishnah  decía:

«En cada generación cada persona debe considerarse como si ella misma hubiera salido de Egipto, ya que si el Santo Bendito Sea no hubiera sacado a nuestros antepasados de Egipto, nosotros, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos seríamos aún esclavos del Faraón de Egipto». (Hagada de Pesaj).

La Pascua era entonces un acto liberador, un memorial de aquella única Pascua, pero que se iba actualizando cada año y nutriendo espiritualmente a los israelitas. Como dirá J.A Sobrado en Los orígenes de la Eucaristía:

Para un occidental, recordar es una actividad puramente mental: retener cosas en la mente, mientras que para un oriental (un hebreo lo es), recordar es vivir un acontecimiento para que vuelva a hacerse actual y activo.

Veamos lo siguiente:

La Pascua es decreto perpetuo (Ex12, 24)

La Pascua es memorial y actualiza nuevamente la salida de Egipto (Ex 12, 27; 13,8)

Cristo celebró la Cena como una Pascua (Lc 22, 15)

Cristo pide celebrar la Cena como «memorial» (Lc 22, 19)

San Pablo dice que cada vez que comemos el pan y tomamos el vino proclamamos la muerte del Señor (1 Cor 11, 26)

Entonces, ¿qué se actualiza en cada Eucaristía? ¿Qué se hace presente? Se hace presente la muerte del Señor en la Cruz, se actualiza y se vuelve a vivir, no como un mero símbolo que ni para los judíos lo era la Pascua, sino que Cristo se hace presente, pero no de manera cruenta como en la Cruz, sino de manera incruenta, sin derramamiento de sangre, y eso es lo que él mismo dijo: que la copa es su sangre que se derrama en la Cruz. Es lo que sucede cuando Cristo celebra el pan con los discípulos de Emmaus, ya no lo reconocen sangriento sino glorioso.(Lc 24, 31)

En palabras sencillas: la Última Cena empezó en la Mesa y terminó en la Cruz. En la misma dimensión logramos ver como el NT coloca las dos acciones: la Cena y la Cruz, y es algo que en las Iglesias católicas encontramos:

Esto es lo que el Catecismo resume: “El sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía es un mismo sacrificio” (CIC 1367)

Y es precisamente esta expresión la que lleva al protestante a suponer que la Misa al ser el mismo sacrificio de Cristo en la Cruz está suplantando su obra redentora. Veamos lo que dice una página protestante:

Debemos concluir que es un sacrificio que ocurre una y otra vez y debido a que se dice que es un real y propio sacrificio y que es propiciatorio, entonces lógicamente debe ser un re-sacrificio de Cristo. Si no lo es, entonces ¿Cómo puede ser llamado sacrificio de Cristo? Además, ¿Cómo puede ser propiciatorio si no es el sacrificio de Cristo ya que la ofrenda de Cristo en la cruz es en verdad propiciatoria?

Es lógico que si los católicos consideramos la Eucaristía un sacrificio, tenga los mismos beneficios obtenidos por Cristo en la Cruz. Pero ¿es esto posible? ¿No estamos los católicos considerando el sacrificio en la Cruz que debe ser completado en cada Misa? Un poco de explicación ayudará a entender el tema.

Ya vimos que el lenguaje utilizado por Jesús en la Última Cena deja ver que esta cena está ligada a la Cruz y que en ella encuentra su precedente, y se convierte en fin de la Cena; las palabras expresadas sobre el pan y el vino, la alusión a la sangre derramada y el perdón de los pecados obtenidos.

Sin embargo, las siguientes cita parecen anular la Eucaristía como sacrificio:

El no tuvo que sacrificarse repetidas veces” (Heb 9,25)

“De la misma manera Cristo se sacrificó una sola vez para quitar los pecados del mundo”(Heb 9, 28)

“Cristo, por el contrario, ofreció por los pecados un único y definitivo sacrificio”(Heb 10, 12)

Lo que parecen no entender los protestantes, es que precisamente son estas citas la fuente de donde emana la doctrina católica, pues si Cristo se hace presente en la Eucaristía, es porque está vivo. Estas citas demuestran claramente algo que sabemos los católicos:

Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, hace memoria de la Pascua de Cristo y ésta se hace presente: el sacrificio que Cristo ofreció de una vez para siempre en la cruz, permanece siempre actual (cf Hb 7,25-27) (CIC 1364)

Cuando escucho a un protestante argumentar contra los católicos con estas frases sólodemuestro que no tienen un verdadero conocimiento de la Palabra. ¿Acaso los católicos no creemos también que Jesús ofreció un único sacrificio? Sí lo creemos, pero a los protestantes les hacen creer que no. La diferencia es que para nosotros ese único sacrificio se actualiza todos los días en las Eucaristías que se ofrecen en todo el mundo como profetizó Malaquías. Ese sacrificio se hace nuevamente presente ante nuestros ojos, nos recrea la muerte del Señor y su resurrección gloriosa. NO HAY OTRO sacrificio, es el mismo sólo que los méritos que ese sacrificio nos otorga están siempre actuales en nuestras vidas, pues esa UNICA ofrenda esta siempre ante Dios Padre. En palabras de R. Gerardi:

No es que éste se repita, ya que el acontecimiento se puso históricamente una vez para siempre (ephápax); pero está presente. El acto de Cristo hace sentir su efecto hoy y aquí, comprometiendo al que hace memoria del mismo. El sacrificio de Cristo se realizó históricamente una sola vez: la eucaristía es su memorial (en el sentido más pleno de la palabra), una presencia viva de gracia. La Iglesia, al celebrar este memorial, participa de la entrega sacrificial de Cristo. Los fieles se insertan en él; y con él y por él ofrecen su sacrificio al Padre.

En el Sacrificio de la Misa está el mismo Sacerdote (Cristo) y la misma víctima ( Cristo)

Otro punto importante para entender el por qué el Sacrificio de la Misa y el de la Cruz son el mismo, es porque Cristo está presente como sacerdote y como víctima. Aun cuando Cristo dio la orden de celebrar la Eucaristía a los Apóstoles, él mismo nos muestra como los apóstoles obran como si obrara él (Lc 10, 16). La misma carta a los Hebreos que utilizan para atacar la Eucaristía muestra algo interesante:

“Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios, por lo cual, es necesario que también éste (Cristo) tenga algo que ofrecer.” (Heb 8, 3)

¿Pero no se supone que Cristo ya se ofreció en la Cruz de una vez para siempre? Por qué cuando el NT nos muestra a Cristo como Sumo Sacerdote lo muestra teniendo algo que presentar? Más adelante veremos:

«Y penetró en el santuario de una vez para siempre, no con sangre de machos cabríos ni de novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una redención eterna». (Heb 9, 12)

Quiere decir que Cristo penetró, el cielo una vez se ofreció por nosotros en la Cruz, pero estando allí como Sumo Sacerdote tiene algo qué ofrecer. ¿Por qué a Cristo no se le llama Sumo Sacerdote en los Evangelios pero si en la carta a los Hebreos? Veamos como inicia el capítulo 8:

“Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.” (Heb 8, 1-2)

Según esta cita Jesús es nuestro Sumo Sacerdote encargado del Santuario. No existe ninguna referencia en los Evangelios, que a Jesús se le llamara Sumo Sacerdote. Esto ocurre porque ese título se le otorga a Cristo una vez que ha entrado en el Cielo. Es allí pues donde El cumple su labor de Sumo Sacerdote, y según el verso 3, ahí ofrece algún sacrificio. Por tanto, ese sacrifico SI es el de la cruz, pero el autor habla en presente, lo que quiere decir que Cristo SIEMPRE está presentando ante Dios su UNICA ofrenda (Heb 10, 14).  Dios no actúa por nosotros sin nuestro consentimiento, es por eso que en cada Eucaristía, Jesús está ante Dios a favor nuestro.

Otra cita que nos puede aclarar esto es:

“Fue pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así, pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos.(Heb 9, 23)

Aquí se están refiriendo a los actos de purificación con sangre que hizo Moisés cuando estableció la Antigua Alianza, esto mismo hacía todo Sumo Sacerdote:

“Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales” (Heb 8, 5). Lo que hacían los sacerdotes era sombra de lo que Cristo haría en la cruz, pero la cita explicada dice que esas cosas celestiales necesitan mejores sacrificios. ¿Cómo así que “mejores”?. Examinemos al hombre: se sigue enfermando, sigue pecando ante Dios ¿Por qué si Cristo nos redimió?

En la antigua Alianza cada año, aunque los pecados del pueblo eran expiados, debían volverse a ofrecer los mismos sacrificios, mientras que Cristo se ofreció una vez. Pero ahora esa única ofrenda está presentándose continuamente. De tal modo que si antes de Cristo éramos condenados por el pecado, ahora cuando pecamos esa ofrenda de Jesús se actualiza mostrándole al Padre que por su vida nos salvamos de la maldición.

Con esto, se entiende que ese sacrificio tendrá pleno cumplimiento cuando nuevamente venga Cristo en su gloria (Mt 25, 31). De ahí en adelante no será necesario actualizar ese sacrificio, pues seremos completamente libres de la muerte y revestidos de cuerpos celestiales viviendo en la presencia de Dios.

Hay que entender bien algo: una cosa era el pecado que Cristo redimió por el pueblo judío anulando su alianza, y otra cosa fue la redención universal que obtuvimos los descendientes de Adán. Ese sacrificio sirvió para ambos casos. Entonces, miremos que esta carta fue escrita para los judíos, y debemos entender su mensaje bajo esta perspectiva. Digo esto por el pasaje:

“Y no por sangre de machos cabríos … sino su propia sangre.. habiendo obtenido la eterna redención”(Heb 9, 12)

Analizando este pasaje desde un contexto judío vemos que la eterna redención aquí no es que el hombre dejaría de pecar para siempre, es que ya no hay sujeción a la ley, pues el pecado se aprovechó de la ley como dirá Pablo:

 “Pero yo no conocí el pecado sino por la Ley (Rom 7, 7)

“Porque el pecado tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por el me mató” (Rom 7, 11)

 Como vemos, la redención eterna mencionada en Hebreos se está refiriendo a la anulación de la Ley. Esto no nos libera de seguir pecando a los cristianos, pero cando esto sucede y desagradamos a Dios, Jesús actualiza su ofrenda por nosotros en cada Eucaristía.

Seguiremos pecando pero Cristo está allí como Sumo Sacerdote para presentarle su único sacrificio por nosotros, y por eos la Eucaristía puede tener caracter propiciatorio y expiatorio, porque además de ser Cristo quien la presenta como Sumo Sacerdote, es él mismo quien se presenta como víctima:

“Y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los veinticuatro ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado” (Ap 5, 6)

(INSERTAR IMAGEN)

Este Cordero es Cristo como se verá en los versos posteriores, pero es increíble que Cristo esté mostrándose ante Dios como un cordero degollado, respaldado por el mismo Juan Bautista (Jn 1, 29). Sólo entendemos esto si el sacrificio de Cristo está presente ante el trono de Dios cada vez que pecamos. Por eso el pasaje de Heb 9, 23 muestra que los sacrificios mas excelentes son las veces que Cristo se presenta ante Dios cuando pecamos, para actualizar su único sacrificio, y esto sólo es posible en la Eucaristía Católica pero no en ninguna cena no católica.

 Si con su primera venida  no fue necesario sacrificar mas animales, con su segunda venida no será necesario actualizar ningún sacrificio por nuestra redención, pues esta redención será absoluta cuando alcancemos la vida eterna en Cristo Jesús(1 Jn 5,12).

Así, la Euacristía es Sacrificio porque re-crea, actualiza, vuelve a hacer presente el único sacrificio de Cristo en la Cruz, por el cual permanentemente se presenta como cordero ante el Padre y como Sumo Sacerdote.

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